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El cacao atrajo la ambición de los aztecas al Soconusco, poco tiempo antes de la conquista española. La preciosa semilla pudo atraer también a la costa grupos de inmigrantes, posiblemente procedentes de Teotihuacan, que se establecieron en la región después del año 400 de nuestra era. Los inmigrantes trajeron consigo su religión, estilo artístico e iconografía. Las figurillas, vasijas e incensarios de cerámica que produjeron combinan motivos teotihuacanos con los derivados de la tradición local. Uno de los ejemplos más importantes es una tapadera de incensario que representa una mazorca de cacao abierta, de la cual emerge un personaje con tocado y alas de mariposa, adornado con flores a ambos lados y un gran espejo en el pecho. El conjunto se asienta sobre frutas de cacao partidas.
La Importancia religiosa del cacao en la costa sur se manifiesta en las efigies de dioses y diosas que parecieran personificar al árbol mismo, pues de sus cuerpos y cabezas brotan abundantes mazorcas. Las más frecuentes son efigies femeninas, que se reconocen por sus trajes y tocados de mujer y por sus pechos, que a veces se confunden con mazorcas de cacao.
En
el arte maya clásico hay indicios de una asociación del cacao con los mitos del dios del maíz. Cabezas humanas penden como frutas de los árboles representados en un vaso estilo Chamá, posiblemente procedente de Alta Verapaz. Igual que las demás frutas, las cabezas penden del tronco principal, a la manera del cacao. La escena guarda un cercano paralelo con un mito narrado en el Popol Vuh. Los señores de la muerte colgaron la cabeza de Hun Hunahpu de un árbol de jícaras, que al punto se llenó de frutas, de modo que no se podía distinguir el cráneo. Aunque la narración no es explícita al respecto, el relato está muy relacionado con los mitos del dios del maíz, que involucran la derrota y muerte del dios, para luego culminar en su renacimiento y triunfo sobre los dioses de la muerte. En resumen, el vaso parece presentar una variante de la historia del dios del maíz, en la que el árbol de jícaras se ha substituido por un árbol de cacao.
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