TIERRA DE CACAO
Oswaldo Chinchilla Mazariegos




La "tierra de cacao" más rica en la antigua Mesoamérica se extendía en una larga franja a lo largo del pie de la cadena volcánica del pacífico, desde Soconusco (actualmente en Chiapas, México), pasando por las ricas provincias de Zapotitlán y Suchitepéquez, a través de la costa de Escuintla y Guazacapán, hasta alcanzar la región de los Izalcos (actualmente en El Salvador). Los suelos profundos y bien drenados de la bocacosta ofrecían condiciones óptimas para el cultivo, y al tiempo de la conquista española sustentaban extensos sembradíos de cacao. Cuando don Pedro de Alvarado entró en la provincia de Zapotitlán, encontró la tierra "montosa de cacaguatales y arboleda", al punto de dificultar el avance de su ejército. La producción de cacao hizo de estas tierras posesiones codiciadas, antes y después de la conquista española.

Hacia el año 1500, el rey azteca Ahuitzotl emprendió una larga campaña militar para someter los ricos pueblos cacaoteros de Soconusco, hasta Ayutla, actualmente en la frontera entre Guatemala y México. Entre otros tributos valiosos, esta conquista aseguró a los reyes aztecas 400 cargas de cacao anuales, que debieron ser especialmente gratas para sus guerreros, pues según Bernal Díaz del Castillo, la guardia y los cortesanos de Moctezuma consumían diariamente 2000 jarras de cacao espumoso.

Los observadores europeos del siglo XVI no dudaron en caracterizar al cacao como la "moneda" utilizada en toda Mesoamérica. "Oro admirable", lo llamó Pedro Mártir de Anglería, creyendo que libraba al ser humano de la avaricia, pues no se podía atesorar por mucho tiempo. Gonzalo Fernández de Oviedo, reunió información detallada sobre los precios que alcanzaban diversos bienes en Nicaragua, en "almendras", es decir semillas de cacao: "un conejo vale diez almendras destas, e por cuatro almendras dan ocho pomas o nísperos de aquella exelente fruta que ellos llaman munonzapot; y un esclavo vale ciento, e más e menos almendras destas... Y porque en aquella tierra hay mujeres que dan por prescio sus cuerpos... quien las quiere para su libidinoso uso, les da, por una carrera, ocho o diez almendras, como él e ella se conciertan". A fines del siglo XVI, el jornal diario que ganaba un hombre de la provincia de la Verapaz era de 40 granos de cacao, mientras que en México también se usaban como limosna: "A los indios pobres que andan a pedir, les dan de estos cacaos..."


 


 


Principales regiones productoras de cacao en Mesoamérica, siglo XVI.
Adaptado de "The Distribution of Cacao Cultivation in Pre-Columbian America"
por John F.
Bergmann (Annals of the Association of American Geographers 59(1): 85-96, 1969.


 



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